
Homilía sobre el Evangelio de Mateo 9,9-13, predicada por el P. André Delvaux. En esta reflexión, contemplamos el llamado de Mateo y la sorprendente misericordia de Jesús. Mientras muchos veían solamente el pecado y las faltas, Cristo vio un corazón capaz de ser transformado. Al sentarse a la mesa con los pecadores, Jesús revela el verdadero rostro de Dios: un Padre que no se aleja de quienes están heridos, sino que se acerca para sanar, restaurar y salvar. “Misericordia quiero y no sacrificios”. Con estas palabras, el Señor nos enseña cuál es el sacrificio que realmente tiene valor a los ojos de Dios: un corazón humilde, abierto a la conversión y capaz de amar. Una profunda reflexión sobre la misericordia divina, el llamado de Cristo y el sacrificio que nace del amor verdadero.