
Homilía del XVI Domingo del Tiempo Ordinario, sobre el Evangelio de Mateo 13,24-43, predicada por el P. André Delvaux. En la parábola del trigo y la cizaña, Jesús nos revela el misterio de la paciencia de Dios. Aunque el mal esté presente en el mundo y también en nuestro propio corazón, el Señor no actúa con precipitación, sino con misericordia, esperando el tiempo de la conversión. Dios conoce la diferencia entre el trigo y la cizaña, y es Él quien realizará el juicio en el momento oportuno. Mientras tanto, nos invita a no perder la esperanza, a perseverar en el bien y a dejarnos transformar por su gracia. Esta parábola nos recuerda que el Reino de Dios crece silenciosamente en medio de las dificultades y que la victoria definitiva pertenece al Señor. Una profunda reflexión sobre la paciencia de Dios, la conversión del corazón y la esperanza cristiana.