Hasta entonces los discípulos no conocían los recursos y el poder ilimitado del Salvador. Él les dijo: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre”. Juan 16:24. Explicó que el secreto de su éxito consistiría en pedir fuerza y gracia en su nombre. Estaría delante del Padre para pedir por ellos. La oración del humilde suplicante es presentada por él como su propio deseo en favor de aquella alma. Cada oración sincera es oída en el cielo.