
Homilía de la 7ª Semana de Pascua – Martes, predicada por el P. André Delvaux. En esta reflexión, contemplamos a Jesús levantando los ojos al cielo y presentando al Padre aquellos que le fueron confiados. Cristo no abandona a sus discípulos: reza por ellos, los guarda en su amor y los prepara para permanecer en el mundo sin perder su unión con Dios. La vida eterna comienza cuando el corazón aprende a conocer verdaderamente al Padre y a reconocer a Cristo como enviado de Dios. Una profunda reflexión pascual que nos invita a vivir unidos a Dios en medio del mundo.