
Homilía del Domingo de Ramos (29 de marzo de 2026), predicada por el P. André Delvaux. En esta reflexión, el padre nos invita a reconocer que la contradicción no está en el Evangelio ni en Cristo, sino en nuestro propio corazón. Así como el pueblo que aclamó a Jesús también lo rechazó, nosotros muchas veces vivimos divididos entre el entusiasmo y la fidelidad. Este Domingo de Ramos nos llama a la sinceridad interior, a la conversión y a seguir a Cristo con un corazón coherente y verdadero. Una profunda reflexión espiritual para iniciar la Semana Santa con mayor conciencia y entrega.