
En esta homilía, el P. André Delvaux nos invita a preguntarnos si quienes se encuentran con nosotros pueden descubrir, a través de nuestros ojos, nuestras palabras y nuestros gestos, algo del amor de Dios. La fe no se queda solamente en lo que decimos creer. El amor de Dios está llamado a hacerse visible en nuestra manera de mirar, de tratar a los demás, de escuchar, de servir y de estar presentes. Una reflexión sobre el testimonio cristiano y sobre la llamada a convertirnos en instrumentos a través de los cuales los demás puedan experimentar el amor de Dios. Que nuestros ojos y nuestros gestos transmitan el amor de Dios.