
Hacer misiones en un país inmerso en una crisis tan profunda y compleja como Venezuela es un gran desafío. Incluso los propios venezolanos nos preguntan꞉ "¿Por qué permanecen aquí en medio de tantas dificultades? Creemos que más que un desafío, la crisis es una tremenda oportunidad de ver el poder de Dios manifestándose, transformando vidas y trayendo esperanza.