
Sin duda, y lo sé por experiencia y larga, la internet acerca... y aleja! Tal vez estén de acuerdo conmigo en que de alguna extraña manera, estamos a la moda de Jung, interconectados... Por otra parte, el océano cibernético es inmenso y agitado, lo bastante como para mantenernos en vilo con relación a profundidades afectivas. Pero basta de cháchara y vamos a un poema que escribí hace un par de años a raíz de esas mismas reflexiones... Libre, eso sí, como la internet, como yo.