
La fe verdadera no se mueve por lo que ve, sino por lo que cree. Incluso cuando parece que nada sucede, Dios sigue obrando y cumpliendo Sus promesas. La vida cotidiana ya es un milagro, y cada día vivido con gratitud es una declaración de confianza en Aquel que hace que lo imposible se vuelva real. Ministrado el 21/09/2025.