
Episódio
En esta reflexión, somos confrontados con una paradoja profunda: la “venganza” de Dios no es el castigo, sino la misericordia. Frente al pecado y a la fragilidad humana, Dios responde no con condena, sino con un amor que perdona, restaura y devuelve la vida. La misericordia se revela así como la fuerza más grande del corazón de Dios, capaz de transformar incluso lo que parecía perdido. Una profunda reflexión pascual que nos invita a confiar en la misericordia divina y a dejarnos alcanzar por su amor.