
Homilía de la XXII Semana del Tiempo Ordinario – Miércoles, sobre el Evangelio de Lucas 4,38-44, predicada por el P. André Delvaux. En este Evangelio contemplamos a Jesús que cura a los enfermos, libera a quienes sufren y, al mismo tiempo, se retira a un lugar solitario para orar. La multitud quiere retenerlo, pero Jesús sabe cuál es su misión: anunciar el Reino de Dios también a las demás ciudades. Esta escena nos recuerda que la acción de Cristo nace de su profunda unión con el Padre. Su misión no se limita a responder a las necesidades inmediatas de quienes lo buscan, sino que tiene como centro anunciar la Buena Noticia y conducir a todos hacia Dios. Una reflexión sobre la misión de Cristo, la importancia de la oración y la necesidad de descubrir también nosotros para qué hemos sido enviados.